Bitcoin

¿Qué Respalda A Bitcoin?

Qué respalda a Bitcoin

Si bien muchas personas consideran que nada respalda a Bitcoin, la respuesta correcta no es precisamente nada.

Una de las críticas más comunes que se le hace a Bitcoin cuando se le ataca es que esta criptomoneda no se encuentra respaldada por ningún activo o entidad.

Si lo pensamos un poco, es un argumento que tiene todo el sentido del mundo. Después de todo, no hay nada físico detrás Bitcoin al que podamos señalar, ni tampoco algo relacionado o vinculado a él.

Y es que este pensamiento seguramente haya sido uno de los que hemos tenido cuando descubrimos por primera vez al Bitcoin en nuestro viaje por encontrar una alternativa al dinero fiduciario. Es quizás el punto de inflexión que vuelve a las personas en creyentes o que los pone en la vereda contraria.

Pero si no hay nada detrás de Bitcoin, entonces ¿qué es lo que lo respalda?.

Antes de poder responder esa pregunta es necesario que nos centremos primero en el dinero que se considera que si está respaldado. Si lo crees, probablemente te lleves una sorpresa.

El mito del dinero fiduciario

Si le preguntas a cualquier persona en el mundo si aceptaría el dinero de ese país, con excepción de algunos países como Argentina o Venezuela, probablemente dirían que si sin apenas dudarlo. Ni siquiera lo dudarían si es un billete grande.

Esto es lo que sucede comúnmente cuando todos los días vamos de compras o le pagamos a alguien para que haga algo.

¿Pero qué hace que un billete de 50 euros o dólares valga eso? Mucho de nosotros seguramente nunca lo hemos pensado porque el sistema en el que está basado tiene una gran cantidad de años detrás, en especial en países donde su dinero cuenta con una trayectoria de cientos de años (la libra del Reino Unido tiene 1.200 por ejemplo).

Veámoslo más simple, en algunos casos, el euro por ejemplo no, es difícil encontrar a alguien que conozca algo diferente.

Si hoy llevamos ese dinero al banco central y pedimos que nos lo cambie, la persona que nos atienda estará dispuesta a hacerlo. Aunque en realidad nos dará otro billete de igual denominación o una combinación de ellos de menor denominación.

Sin embargo, en un tiempo lejano era posible cambiar estos billetes por una cantidad de oro equivalente, lo que se conoce como patrón oro. Hablamos de oro acuñado, un bien físico que podíamos llevar a cualquier parte con nosotros.

Quizás no era lo más convierte del mundo caminar por la calle con varias monedas del metal precioso, pero al menos esos billetes encontrábamos un compromiso de intercambio que demostraba la propiedad de algo real como lo es el oro.

Muchas monedas en el pasado se encontraban respaldadas por el oro, al menos hasta el pacto de Bretton Wood de 1944, donde algunas de las monedas comenzaron a estar respaldadas por el dólar, que a su vez estaba respaldado por el oro. Un respaldo indirecto se podría decir.

Así Estados Unidos mantenía las reservas de oro físicas de los otros miembros que firmaron este acuerdo, emitiendo una cantidad de dólares relacionados con esas reservas.

Sin embargo, en 1971 este sistema se volvió insostenible y el presidente actual de los Estados Unidos, Richard Nixon, dejo atrás esto para siempre. Convirtiendo así la gran mayoría de las mondas del mundo en dinero fiduciario de un solo golpe.

La diferencia es sutil, pero no si lo pensamos en términos económicos.

El dinero fiduciario no tiene ningún respaldo físico y no está vinculada a ninguna materia prima, solo en la confianza que depositan las personas en ella.

Esto significa que se puede imprimir todos los billetes que uno quiere sin contar con las reservas de oro que se necesitan, todo mientras que la confianza de las personas se mantenga.

Esta confianza es esencial para que el sistema funcione y se encuentra afectada de forma directa por la acción de los gobiernos, bancos y, en algunas ocasiones, personas con mucho poder.

La moneda utiliza la confianza del pueblo en esos mismos organismos para gestionar y mantener el poder adquisitivo, algo que, históricamente, ha estado plagado de problemas.

Aun así, el sistema parece funcionar. Aceptaremos 50 unidades de valor de la moneda de nuestro país, aun cuando solo se trata de un pedazo de papel sin valor aparente.

Lo aceptaremos a pesar de que no existe ningún mecanismo que nos asegure el valor que tendrá mañana, solo es una idea. Respaldada por la experiencia de que valdrá un poquito menos, siempre y cuando las personas responsables mantenga un nivel de inflación bajo.

Lo aceptamos a pesar de que sabemos que actualmente una montaña de deuda se genera alrededor del mundo y de que tarde o temprano esto ocasionara un problema mayor que será necesaria arreglar. La esperanza es que no sea durante nuestra vida.

Esta realidad la aceptamos debido a que tentemos la confianza de que alguien aceptara ese dinero en el futuro.

Claro que, si vivimos en Venezuela, Argentina o Zimbabue, quizás todo esto no se cumpla. Esa es la principal desventaja que tiene el sistema. Cuando la música se detenga, simplemente dejara de funcionar.

Pero hasta ahora no ha habido mejor alternativas. O al menos no una que las personas hayan presionado para implementar, como el patrón oro.

¿Qué hay detrás de Bitcoin?

Solo nos ha tomado unos minutos entender como el dinero fíat que usamos a diario funciona, algo que nos permite comprender ahora que en el caso de Bitcoin, aunque no esté respaldado por nada, puede funcionar si es que se reúne ciertas condiciones.

Como vimos hasta ahora, y también hemos experimentado, un sistema de dinero puede funcionar basado solo en la confianza. Todo a pesar de algunos errores que suceden en forma de hiperinflación o devaluación de vez en cuando.

Pero ahora veamos el ejemplo en donde en lugar de ofrecer 50 unidades de la moneda fíat ofreciera la misma cantidad de BTC, probablemente será menor la cantidad de personas que lo aceptarían.

Aquellos que lo hagan seguramente estén familiarizados con esta criptomoneda, otros preguntaran “¿qué es Bitcoin?”, y otros pocos seguramente lo rechazaran alegando que saben lo que es.

Entonces nuestro problema ahora es determinar porque hay una menor confianza en Bitcoin con respecto a las monedas fíat actualmente, algo que probablemente no cambie en el corto plazo.

Bitcoin tiene muchas ventajas con respecto al dinero fiduciario, las cuales no son inmediatamente obvias. Una que en particular es bastante relevante, y es que Bitcoin está respaldado por algo que más que la confianza.

Bitcoin corre sobre una red altamente segura, una que aumenta su seguridad cada día que transcurre, haciéndola más resistente a los ataques, a las modificaciones y a los errores matemáticos.

Lo que es aún mejor, el sistema opera de tal forma que elimina la mano corruptible del humano. Un sistema cerrado que se mantiene honesto de forma propia.

No pudo ser influenciada, cambiada o afectada por un solo individuo, político, gobierno o país hasta el momento.

Es un sistema pensado para ser a largo plazo un refugio de valor deflacionario. Un tema bastante complejo del que no hablaremos aquí, pero que puedes profundizar en este otro artículo.

Si lo vemos de forma sencilla, las transacciones de Bitcoin, a donde está el valor realmente, se encuentran respaldadas por la información inmutable y seguridad que la cadena de bloques de esta criptomoneda utiliza.

También la experiencia juega un papel importante en todo esto, ya que Bitcoin nunca ha sido hackeado en toda su historia, y a medida que pasa el tiempo esta posibilidad se desvanece aún más.

El dinero fíat puede ser impreso de la nada (ni siquiera se imprime, se escribe la nueva cantidad en una base de datos) y su valor está dado simplemente por la confianza que se tiene sobre la organización que lo crea.

La mayoría del tiempo esto funciona, es un sistema que podríamos decir que lo hace bastante bien, pero Bitcoin lo hace todo el tiempo, y esa es su principal ventaja.

Quizás sea una frase difícil de leer la primera vez, y quizás no te lo creas, pero la realidad es que Bitcoin siempre funcionara como moneda siempre y cuando las reglas matemáticas se sigan aplicando. Por tanto, mientras 2 + 2 = 4, entonces podemos esperar lo mismo de Bitcoin.

Las matemáticas son algo abstracto, y mientras podemos imaginar un número 2 en la realidad, como cuando compramos 2 manzanas por ejemplo, es difícil hacerlo con números mayores como 100 millones.

En el primer caso tenemos una representación de algo real, en el segundo no. Bitcoin permite revisar la cadena de bloques y encontrar la información si queremos.

Pero aun así, es difícil que podamos hacernos a la idea de que Bitcoin es algo real. Al final, este vive en lo virtual, respaldado por las matemáticas, y no en una representación física como otras cosas que vemos a diario.

Quizás por eso la mayor ventaja de Bitcoin es también la principal desventaja. Entender la complejidad que hay detrás y el porqué deberíamos confiar en ella es algo difícil de comprender en un principio.

Que Bitcoin no sea algo oscuro, oculto de los ojos públicos, y que exista un “libro contable” público que podamos revisar en cualquier momento hace las cosas un poco más fácil. Por eso leer, investigar y aprender es la respuesta a las dudas que podamos tener.

Pero al igual que utilizamos a diario máquinas, como el ordenador o móvil en donde estamos leyendo esto ahora mismo, o el coche con el que nos trasladamos sin entender como funcionan, podemos darle ese voto de confianza a Bitcoin. De cualquier forma, siempre podemos ir un paso más allá e intentar entender como es que Bitcoin funciona.

Conclusión

El sistema actual funciona actualmente a pesar de las obvias limitaciones que tiene en un mundo que va hacia lo digital y a un menor respaldo del dinero fíat.

La confianza se mantiene en alto por ahora en algunas de ellas (aunque el 5% de inflación anual para el dólar y la suba que han sufrido otras han mostrado las debilidades del sistema) todavía hay gente que las acepta.

Bitcoin nos quiere llevar a la evolución natural del sistema financiero y provee un respaldo sólido para hacerlo. Claro que actualmente todavía es probablemente un proyecto de nicho si lo comparamos a lo monstruoso que es el sistema financiero. Eso nos indica que la confianza todavía es algo baja.

Sin embargo, cada día hay más personas que le pierden el miedo a esta criptomoneda y comienzan a verlo como el ordenador o coche que utiliza a diario. No necesitan saber mucho más que lo básico para su uso, y eso es quizás lo que finalmente lleve a que Bitcoin genere el interés suficiente para competir de igual a igual con el dinero fíat.

Y aunque se trata de un proyecto interesante que ya ha demostrado que funciona, personalmente sigo encontrando tranquilizador que haya una forma sólida de respaldo matemático detrás y una forma de comprobarlo por mí mismo en una cadena de bloques pública e incorruptible si alguna vez tengo mis dudas.

Criptotario

Me llamo Martin, soy ingeniero y apasionado de las inversiones y la tecnología. Me gusta mucho leer libros y todo aquello que me haga mejorar día a día.

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